Uno nunca se cansa de aprender cosas nuevas, esta frase es particularmente cierta en mi caso. El camino idóneo para progresar en cualquier faceta de la vida es la humildad y estar receptivo a todo y a todos los que estén dispuestos a enseñarte algo nuevo.
Cuando Blackie llegó a casa yo era ciertamente ignorante (aún lo sigo siendo) en materia de adiestramiento. Sin embargo tenía el suficiente conocimiento como para darme cuenta de que esa perra tenía algo que la hacía diferente a otros perros que había tenido anteriormente. En los paseos matutinos pude comprobar que no le gustaban demasiado los otros perros y, gracias a que uno la llevaba atada, no protagonizó ningún accidente canino. También mostraba su genio con los humanos. En plena etapa del boom inmobiliario, al pasear por las inmediaciones de las obras, en no pocas ocasiones fui interrogado por los obreros acerca de la raza de Blackie. Por una u otra razón, era raro que pasara desapercibida. Aprovechando la coyuntura, les decía que levantaran la pala en tono amenazante y resultaba curioso como un cachorro de apenas cinco meses se lanzaba a por los obreros sin importarle el tamaño del rival.
Cuando la perra cumplió siete meses un amigo que había hecho sus pinitos en el adiestramiento me propuso hacer una manga a Blackie en casa. Era la primera vez que iba a realizar una prueba de ese tipo con un perro de mi propiedad. El primer sorprendido con el resultado fui yo mismo, la perrita se lanzó sin dudarlo y mordió a boca llena pese a que nunca había realizado con ella trabajo alguno con churro o mordedores, entre otras cosas porque por aquel entonces yo ignoraba aquel tipo de trabajo.
La experiencia fue repetida tres meses más tarde y la perra fue aún mejor y con mayor contundencia. Desde aquel momento, jamás volvió a morder una manga o un churro hasta que un buen día aparecí con ella en casa de Carlos (PPB). Desde la última vez que mordió la manga habían pasado siete años pero Blackie no pareció olvidar la lección aprendida.
Un mes más tarde se iba a celebrar un evento en Madrid, la 5ª prueba de aptitud del Presa Canario. Nunca había estado en una reunión de esas características pero me pareció importante acudir para aportar mi granito de arena al evento así como para ver otros perros y charlar con criadores y propietarios de esta raza.
La experiencia fue muy positiva en todos los sentidos y el trabajo de Blackie me dejó muy satisfecho. Aquí una pequeña muestra de su actuación ante el gran figurante, criador y conocedor de la raza, Gaby de Ironbull.
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